viernes, 18 de marzo de 2022

Faltó la despedida...

 A veces me confundo... no estoy seguro si fueron 6 u 8 años, quizá tal vez todavía no termina, no lo sé. 

Todo iba bien, siempre lo quise creer así, acomodamos nuestros días a la marcha del sol y la luna, cometimos las más grandes hazañas que un amor del transito de la juventud a la adultez, cometí(mos) los más grandes errores que a la fortaleza más fuerte doblega, pero seguíamos juntos dándonos todo, entregándonos mutuamente hasta que dejamos abierta la puerta y extendimos hasta el cansancio la libertad. Decías que me amabas y que querías volverte a enamorar, no de mí, sino que de alguien más. De ese modo lo quisimos pactar, ni siquiera me importa cuántos tardaste en encontrar a ese con el que decidiste al fin poner término a nuestro acuerdo que por supuesto no voy a contar. 

Y una semana antes lloraste por él ante mí, seguramente porque me convertí en el obstáculo, porque se te hacía estrecha la moral y el corazón para amar lo suficiente.

Me dolió esa despedida ausente, como que si realmente hubieses dejado a propósito todo esto sin un verdadero final. No queda en secreto para quién me sabe preguntar que sigo en la espera, que me falta ese abrazo, que me falta todavía desearte suerte.




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