Evelyn,
El día desde el que jamás nos volveríamos a ver fue sin duda
alguna el día de mi verdadero nacimiento. Si bien todos sabemos que por vía de
una madre se nos deja caer en este mundo, fuiste tú la que auténticamente me
entregó con la sabiduría suficiente para conocer el amor en la profundidad de
mi propio corazón.
Desee tantas veces estar junto a ti, lo desee tanto y por
eso mismo también fue que sufrí al darme cuenta que cada vez que intentaba
recordarte, traicionaba más y más a tu recuerdo. Así decidí buscarte
incansablemente, volver al lugar donde nos conocimos a reencontrarme con tus
caminos, con tus palabras, con ese amor que nunca me dejaste confesarte porque
simplemente no era verdadero amor. No llevé más conmigo que la ilusión de creer
que podría encontrarte en una ciudad que me quedaba grande contra el tiempo que
tenía para estar ahí.
Y fracasé.
Yo todavía recuerdo el lugar y la hora exacta de la primera
vez que nos vimos, también la forma en que sonreíste porque pude adivinar la
edad que tenías en el primer intento, yo siendo infinitamente pequeño a mis 15
años y tú tan inmensamente sabia a tus 17. ¿Aún me recordarás siendo tan poco
el tiempo en el que nos conocimos? Ya no sé si fueron cuatro o cinco los días
en los que estuvimos juntos, hay muchas cosas sobre las que ya me confundo,
pero siempre tendré la certeza que para llegar a amarte a ti, me tuve que amar
antes.
Pronto se cumplirán 13 años en que los fríos y las lluvias
del sur nos vieron haciéndonos compañía por primera y última vez, todo siendo
tan rápido, tan profundo que apenas supe tu primer nombre, es que supongo que
hay una forma muy especial de amor en las que ya ni siquiera importa mucho el
tener nombres o cuerpos y todo se reduce a la suavidad de las miradas y la
sinfonía de los latidos.
Ya ni sé si estás viva, no pienso mucho en ello, pero me
guardo la certeza que en mi interior despertaste la semilla del amor y sin la
luz de ese milagro no podría volver a amar. No quiero que te confundas al leer
mi carta, he sido inmensamente feliz en tu ausencia, no espero que vuelvas ni
me respondas, muchas veces esto que me enseñaste también lo he entregado con la
pasión de las palabras, los labios y algo más a alguna otra mujer, debes saber
que nunca anhelé de ti esa clase de amor.
Aunque hoy puedas ser otra, para mi seguirás siendo esa alma
que me declaró su amor amándose a sí misma.
Con todo mi amor
