lunes, 11 de abril de 2022

11 de abril de 2020

Se cumplen 2 años y me pregunto si es justo guardarme esto simplemente para mí mismo, para que se desvanezca hasta convertirse en el recuerdo del recuerdo o si es justo dejarlo anclado en letras para poder siempre renovar este anhelado dolor. Bien sé que lo acontecido en esta fecha no ha sido la causa del final sino más bien el clímax de mi error, aquello que selló con sangre, con mucha sangre, nuestro destino. Por supuesto que no diré qué pasó, seguiremos siendo solamente los dos quienes podremos entender realmente esto sin explicación, aunque siempre un ocasional lector pueda comprender sin saber lo que ocurrió, lo universal que resulta ser tal profundo dolor.

Y me marchité bastante antes del día que ahora me conmueve, de este día que me hiere, arrastrándote conmigo, llevándote al borde de la muerte con ella de compañía mermando la vida de un poco de ti y de mí. Pero me doy un consuelo mirando al pasado para poder seguir, es que no fueron más que una las veces que te abandoné y luego te entregué más que todo para que pudieses estar bien. De la palidez del dolor hasta el arder de un nuevo fuego te acompañé...

Ahora mismo me lastima no saber de tus pasos, no encontrarte en cada instante en los que fuéramos el uno en el otro y nuestro futuro juntos, hoy no es así, porque lo decidiste y porque lo acordamos así.

¿Dónde estás descociendo mis recuerdos? ¿Dónde estás siendo feliz? Me heriría mortalmente saber que hoy me necesitas y que por las fuerzas del destino no puedo estar ahí. Solamente prometo estar al alcance, aunque quedarse es otra forma de partir.

Hablo solamente por mí, nada más quiero en el mundo que estemos consolándonos mutuamente ahora, juntos solamente por el día de hoy, sin importarnos nada, sin que esto recorte la distancia que mañana nos vuelve a resguardar, nos volveremos a olvidar el uno del otro hasta que la fecha cruenta se nos venga otra vez a pronunciar. 




viernes, 18 de marzo de 2022

Faltó la despedida...

 A veces me confundo... no estoy seguro si fueron 6 u 8 años, quizá tal vez todavía no termina, no lo sé. 

Todo iba bien, siempre lo quise creer así, acomodamos nuestros días a la marcha del sol y la luna, cometimos las más grandes hazañas que un amor del transito de la juventud a la adultez, cometí(mos) los más grandes errores que a la fortaleza más fuerte doblega, pero seguíamos juntos dándonos todo, entregándonos mutuamente hasta que dejamos abierta la puerta y extendimos hasta el cansancio la libertad. Decías que me amabas y que querías volverte a enamorar, no de mí, sino que de alguien más. De ese modo lo quisimos pactar, ni siquiera me importa cuántos tardaste en encontrar a ese con el que decidiste al fin poner término a nuestro acuerdo que por supuesto no voy a contar. 

Y una semana antes lloraste por él ante mí, seguramente porque me convertí en el obstáculo, porque se te hacía estrecha la moral y el corazón para amar lo suficiente.

Me dolió esa despedida ausente, como que si realmente hubieses dejado a propósito todo esto sin un verdadero final. No queda en secreto para quién me sabe preguntar que sigo en la espera, que me falta ese abrazo, que me falta todavía desearte suerte.