martes, 19 de julio de 2011

ni error, ni acierto

Que de ser amigos quisimos más, quisimos estar juntos, no funcionó para nada y es que creo que era verdad eso que me dijeron sobre los amigos que se vuelven algo más cercano a ser amantes. Me fue predicho y perfectamente se cumplió el vaticinio.

De pensar he pensado mucho al respecto y de primeras es cercano a lo obvio que el culpable no era yo, eso preferí pensar de principio, que no supiste darme lo que yo quería, que lo que yo pedía más o menos de forma explicita no supiste escuchar, pero también hiciste un par de cosas que yo quería, mi graciosa metáfora sobre lo que necesitaba para dejar mi vida que de momentos se volvía algo licenciosa, aquello que dije sobre que me tiraran al suelo y me pusieran un pie en la garganta y me dijeran que no me moviera de ahí, en fin... me dolió un poco eso en lo físico y en el orgullo, pero me alegro de que eso sucediera. SIGO, si tú no eras culpable entonces era yo, si, yo, ni mis fantasmas, ni cualquier otra cosa, yo, mi ego que pedía y aún pide historias heroicas de príncipe y princesa, de Adán y Eva, de ser felices o condenados para siempre aunque fuera mentira, aunque todo fuera completa ilusión era necesario para mi vivir la historia que nos inventáramos, si inventada, no tiene por qué ser real, al menos para mi, pues todas las ultimas veces que creí tocar con la punta de los dedos algo que me sabía a amor era comer del plato de lo imposible. Es cierto, lo sabes, de amigos te contaba mis historias por lo poco raras, escabrosas y casi macabras las menos. De todas ellas el único factor común el sueño del cual nunca quise salir.

Y ahora, mala suerte la mía, la de ambos, que al enfrentarme a una mujer de tierra, real, sin más destellos que los que tienes, de los que yo no pude inventar más, no pude seguir y simplemente no pude por que no me diste sueños para alimentarme y por que no pude sacarlos yo de ti, en fin... no dejaré de insistir en ésto, lamento de verdad no poder inventarme contigo una pequeña realidad en la que yo fuera bueno de verdad creo no serlo. Es por eso.

Nos vemos, como siempre, pero ahora de un poco más lejos.


lunes, 31 de enero de 2011

Las cosas que quedan

Es raro como pasan los años y al parecer no se pierden los vínculos, es como si algo inagotable quedara por siempre e impide que el olvido sea tan simple. A pesar de que ya pasaron 3 años de la última vez que nos vimos, y ahora poco nos volvemos a ver siento como si no fueras una total desconocida, es obvio que ambos seguimos viviendo nuestros propios mundos alejados por tantos kilómetros y tantas experiencias, pero no puedo negar que me encontré a la misma niña que ahora ya tiene 18 con el mismo anhelo que viera tanto tiempo atrás, y tu has dicho lo mismo de mi, que también soy aquel que conociste, ese que guarda una pena detrás de sus ojos.

Pero hay otras cosas que cambian, que son extrañas y dan bastante miedo... y es que el origen de todas mis dudas fue una palabra que dijiste, una palabra que cuando te conocí te negabas a decir, a sentir. ¿será que el tiempo hace que los corazones se quieran entregar? Es que no pude evitar dejar de besarte cuando me dijiste “te amo” pues esa palabra sonaba rara viniendo de tu boca. Y sí, se que siempre soy muy evidente, que notaste como si algo me molestara en ese momento y yo dije que no pasaba nada, pero mentí y dudé si es que lo que decías pudiera ser verdad, pues... en ese momento yo era el que desconfiaba de la existencia del amor, pues no había otra cosa entre tú y yo que un montón de cuentas pendientes, buenos recuerdos y ganas de hacer cosas que antes no se podrían hacer.

Y tú sabías que yo era un hombre comprometido, y te dije que ahora volvía a nada más buscar el recuerdo bello de una amiga que dejé hace tanto tiempo, pero sucedió que pasaron cosas que termine por querer, con el resultado obvio de que a la vuelta me arrepentiría y así fue.

Y bien ahora tengo que decir que las cosas que quedan, cosas que alguna vez fueron auténticos sentimientos alejados de toda malicia y del pecado son la mejor herramienta que tiene el demonio para hacernos caer victimas del pecado, ya hace siglos decían que cuando el demonio deseó que Dios le diera un medio de tentación que fuese irresistible, se le mostró la belleza de la mujer... y fui demasiado humano y me confundí por el recuerdo, tu belleza y aquello demás que quise imaginar de ti.

Y ya todo está hecho, y se van perdiendo los vinculos y el olvido se vuelve simple y no quedan palabras que puedan hacer retornar esos sentimientos que parecian tan buenos desde lejos.

Ahora no puedo decir otra cosa más que Buen Viaje