Salvo quienes aseguran que pueden hacerlo, los sueños son un don que no se controla, proyecciones de la mente que vienen sin buscarlas que han de decirnos algo en clave. Se suele decir que aquello oculta un significado que debe ser interpretado, ya sea desde un punto de vista esotérico o psicológico...
Ahora expondré aquello que el sueño me dejó y puedo seguir recordando.
Ella, la joven risueña, pálida y de delineado que se extiende levemente hacia el horizonte desde sus ojos, cuyo nombre no recordaba, o más bien, no sabía hasta que lo busqué intencionadamente, apareció. Por motivos que desconozco, me enseñó su estómago y me señaló su ombligo para que me acercara, era como que si ahí hubiera algo que observar, su señalamiento no tenía en absoluto nada de erótico, era del mismo modo en el que se indica para que otro reconozca algo que antes no veía y que está más allá. Yo me acerqué, aceptando su invitación y desperté con cierto gusto a culpa...
Hay intimidades que me disgustan, no suelo acercarme a las personas, tocarlas o dejar que me toquen, pero en ese sueño se había derribado esa barrera, la invitación realizada y mi respuesta onírica era de tal naturalidad que desperté sorprendido.
En estos instantes tengo la legítima duda acerca de cómo será su ombligo ¿O no será tan legítima considerando quién es y mi posición con respecto a ella? Es un sueño, no importa, pero puede que a alguien le llegue a importar, que me juzgue si ese es su deseo, pero yo no puedo des-soñar.
