martes, 28 de diciembre de 2010

Dragones, Doncellas y Caballeros

Querida, por estos días he escuchado cosas muy interesantes sobre historias que creíamos que eran de niños, es que del Caballero, la Doncella y el Dragón, dicen que es más que un simple cuento infantil y que tras ella se encuentran secretos maravillosos. Dicen que todo eso es una gran metáfora y que poco tiene que ver en realidad con cuestiones de reinos perdidos.

El Caballero, quien se tenía que enfrentar al cruel Dragón no somos más que cada uno de nosotros que tiene que enfrentarse con sus propios miedos para alcanzar a la Doncella que es la otra parte que completa nuestro ser.

Pero estamos realmente convencidos de ver el rostro de la bestia y no huirle, de ver reflejado en sus ojos lo que el mundo ha hecho de nosotros?? de primer momento, en aquel espejo siniestro realmente no nos veríamos, veremos nada más que vanas corazas de hierro y ni siquiera a aquello que lo soporta, es que en mundo nos tiene a tan mal traer que de a poco o con prisa nos cubrimos con lo que sea para sentirnos seguros, sin saber que en realidad estamos ocultando nuestro verdadero ser, y sinceramente creo que esconderse no es sinónimo de hacerse fuerte. Y al querer enfrentarnos al Dragón... dos alternativas malas:

El Caballero huye al ver al Dragón, preferimos muchas veces no enfrentarnos a nosotros mismos, nos engañamos. Así el Caballero prefiere volver a las tierras que son sus dominios sin ser capaz de dominar a la bestia, no somos capaces de dominarnos a nosotros mismos, de encontrarnos con aquellos que nos completa, que nos saca de lo terrenal dejándonos un poco más cerca de la divinidad.

El Caballero corre en dirección a la torre al ver al Dragón, va con su espada y sus corazas, pero con el peso de todo aquello no es lo suficientemente rápido y el Dragón pronto le da caza, es por ello la tétrica decoración que se nos describe de las torres. Nuestra arrogancia nos traiciona, muchas veces pretendemos completarnos a nosotros mismos por medio del ego, sin saber que es eso mismo lo que nos pesa al enfrentarnos a nuestros problemas, en el orgullo no hay solución para la enfermedad del corazón.

Pero no siempre el Caballero va a fracasar, hay solamente una alternativa correcta, y es que aquel que quiere rescatar a la Doncella vea al Dragón a los ojos, que sienta el miedo, pero que por eso no muera ni pretenda huir, que no quiera refugiarse en los hierros de su armadura del fuego que vendrá sobre él... la solución es simple de decir, pero tan complicada de llevar a cabo, es que aquel que quiera encontrarse con la Doncella sea capaz de sobreponerse al miedo y tirar la armadura para poder evadir la furia del Dragón, sin el peso de esa coraza podremos enfrentarnos a nosotros mismos, quizá para la lucha con el filo de la espada de otros hombres servirá, pero contra uno mismo, todo es vano, salvo liberar el espíritu para que pueda encontrar el camino y subir a la torre, solamente los caballeros despojados de toda armadura, de toda vestidura podrán encontrar a la princesa lista para hacerse uno con él, solamente el espíritu sin prejuicios, odios o rencores podrá elevarse...

La duda que ahora tengo querida es del cómo fue que nos separamos de nuestra esencia y entre ella y nosotros se puso en medio el Dragón, si tienes alguna idea que nos lleve a descubrirlo no olvides escribirla y me la dices la próxima vez que nos veamos.


El artista y el alma individual y los demás

El artista y el alma individual y los demás

Si es que hay algo que se pueda valorar y criticar de el artista es su impulso unívoco que lo lleva a nunca ser detenido en sus flujos creativos, es que su expresión de una u otra manera encuentra caminos para su manifestación, y para ello, cuando la cosa se les viene poco auspiciosa son capaces de romper los cánones sociales, pero ese rompimiento siempre ha de tener consecuencias.

Al escribir esto pienso en los retazos de biografía que conozco de Teresa Wilms y de otros artistas más.

Bien ya voy diciendo que para satisfacer sus deseos (o necesidades vitales si se quiere), un artista ha de separarse del resto, pero sin embargo, quedan ciertos grilletes atados a sus píes , y el peso claramente les trae dolor. Hasta donde sé de la señorita Wilms es que le arrebataron a sus hijos e incluso fue recluida en un convento por no poder dejar la vida que ella tenía, y, de esa manera es que sintió la sincera necesidad de dejar de estar aislada del fruto de su carne, la carencia la mataba... sé que huyó, pero eso logro solamente otorgarle una forma de libertad.

Otro episodio, y es que un tipo por no soportar ser amado por ella se suicida en su presencia, tanto la marcó aquello que hasta le provoca eso un libro donde el dolor se ve en cada palabra … para ella y para otros, y es que no se puede someter al artista a nada que no quiera, sus necesidades son siempre más que los demás y ellos mismos.

El objetivo de lo que escribo es decir finalmente que el artista tiene un alma egoísta (aquella es la parte criticable), un alma indómita y poderosa, no obstante aquello es perfectamente necesario para los espectadores, aquellos que se llenan de un sentir profundo y ajeno para sentir en si mismos, es que los artistas son las llaves del encuentro para el ser universal, ese ser que no se somete a nada, que existe y trasciende todo, que es verdad por que nadie lo controla, es el deseo en estado puro, esa arrogancia de un Dali, ese ascetismo de Cortazar son necesarios para el resto, pero los que tiene el placer y la condena de estar sometidos a sus deseos son los poco que pagan el precio tanto de querer estar cerca de ellas.

En fin, es lo que algunos les toca, y yo fui un poco victima y secuas de ti como artista, tienes que saber que también eso me hará confiar en ti, tu alma grande y poderosa que pudo hacerme sentir tanto tiene que ser capaz de dejar buenas secuelas en tu creación, tienes que saber que me gustaría alguna vez encontrarte en el mundo aquel que quizá nos pueda unir de nuevo, cada quien de un lado distinto del arte, donde yo sea invisible y tu te puedas ver.

Por el momento creo que lo mejor es seguir se lejos y en lo posible sin contactos, no pretendo olvidarte, soy más ambicioso que eso, quiero perdonarme a mi mismo primero y perdonarte a ti también, estoy dolido, pues mataste el último dejo de esperanza que me quedaba de estar contigo, luego de eso ya veremos si es que tu también quieres volver a saber de mi. Y como artista que también soy un poco me dejaré llevar por mi deseo-necesidad de no querer nada de ti a pesar de no despreciarte.

Sin más, buen viaje.